3.9.06

Perversos bucólicos

Hay dos personajes de sendas películas de Spielberg que me llaman la atención por su complicación moral y por su relación única con la trama de cada película. Uno es la doctora Iris Hineman (que interpreta la actriz Lois Smith), la investigadora cuyo trabajo sirve de base para el sistema de pre-delito de Minority Report; el otro, interpretado por Michael Lonsdale, es Papa, el abuelo que vende la información al protagonista en Munich. Las semejanzas entre estos dos personajes son complejas y se refieren a la carga moral y a su relación con la acción.

Tanto Papa como la doctora, con aspecto de vejetes cuasi adorables, tienen una moralidad perversa, omni-noséqué, por encima del bien y del mal. No son los malos, pero son unos muy malos en realidad que se quedan sin condena. Son conocedores de las consecuencias de sus actos (crear un sistema policial insostenible, jugar con el terrorismo), que justifican o compensan, o simplemente utilizan, en favor de valores de bondad, como la numerosa familia, la belleza de la finca, el jardín de plantas terribles y maravillosas, la vejez... Algo así. Y esa mezcla de bondad y maldad te hace decir: glglg. Tú vas a la finca del Papa este, y todo es tan bonito y con tanta luz y tantos niños, y se preocupa por la familia (pero no al estilo del Padrino), y dices: “Pero que este tío vive del terrorismo”. Y la vieja encantadora: “Pero bueno, vieja, que te has inventado un sistema demoledor, qué haces regando amorosamente este jardín”. Además, los dos están muy protegidos y son inaccesibles, y tanto Tom Cruise como Eric Bana los buscan, insisten en verlos a pesar de lo arriesgado. Y el encuentro deriva en una especie de esperpéntico lazo de lealtad extraña y paternal con el protagonista (más en Papa que en la doctora) que no viene a cuento y que dices: “Esto qué es”. Vejetes terribles.

Respecto a la trama, Papa y la doctora son el nudo de cada película. En ellos confluyen los demás personajes, los malos y los buenos: en Minority Report la doctora es núcleo de la acción, sabe del jefe de la policía, de Tom Cruise, de los pre-cogs esos; y en Munich Papa está liado con toda la horda de terroristas y los maneja como a marionetas. En ellos dos se concentra todo, son la génesis de la trama y conocen el principio y el fin de esos mundos que han creado (ella con su investigación que sin duda la ha enriquecido) o aceptado (él, obteniendo información sobre terroristas y vendiéndola al mejor postor, aunque manteniendo una pizca de necesaria fidelidad, porque jugar doble solo se hace en los telefilmes).

Respecto a la acción, el encuentro de los protagonistas con Papa y con la doctora supone un parón de la acción y en él se nos explica todo o mucho de la trama. Además de ser un momento bucólico encantador y terrible.

Bueno, esta sería más o menos la idea. Spielberg, tronco, ¿qué claroscuro es este?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien visto, estupendo analisis.

Anónimo dijo...

Reitero el comentario de Harry Kalahan sobre la magnífica lectura. Coincido en tu apreciación de Papa como personaje central, pero he de reconocer que ni se me había pasado por la cabeza el paralelismo que has visto con Minority Report. Viendo tus apreciaciones me apunto en la lista de tareas pendientes una revisión de esa película.

Anónimo dijo...

No sé si te sigo, pero estoy descubriendo una Julieta desconocida y fascinante.

Julieta D. dijo...

Guau, Solateras, gracias por el piropón. Me lo quedo pa mí.