1.9.11

El autobús

Tramposillo cuento del taller de relatos
sobre un autobús sin la letra a

Soy un trolebús o, si lo preferís, un ómnibus eléctrico. Me pedís que os cuente cómo vivo y si estoy contento grosso modo, y os responderé con gusto: puedo decir que sí, que lo llevo muy bien e incluso me considero muy feliz. Si bien empiezo el curro (como dice Número Seis, que es un poco chulo) muy pronto —y eso, no lo niego, puede ser un inconveniente—, lo cierto es que me siento suficientemente retribuido por mis servicios. Recibo pequeños premios de todo tipo que reconocen con creces mi duro esfuerzo. Por ejemplo, me despierto en un enorme y precioso cobertizo en el que duermo con otros coches. De noche converso con ellos y me río mucho: Número Uno, Número Dos, Número Tres... Son todos ellos excelentes trolebuses; no último modelo en lo tecnológico, confesémoslo, pero sí muy buenos, divertidos y sensibles, y con ellos me compenetro en todo. Con el tiempo, hemos instituido estrechos vínculos que convierten ese tedioso devenir nuestro en un rollo supermolón... Ops, mil perdones: de nuevo el reconocible estilo lingüístico de Número Seis, que es único entre nosotros porque recorre los suburbios, e insiste en que los finolis debemos instruirnos en lo grosero, y en ese empeño suyo nos ofrece deleites tosquísimos y burdísimos que nos embrutecen de lo lindo. Pero sigo con lo mío: otro ejemplo de sobreprecio que recibo con sumo gusto son los obreros que, por un sueldo sospecho que modesto, reponen en nuestro interior un mínimo de higiene, lo que en mi profesión constituye todo un lujo. (Por poco digo inmerecido, pero convendréis conmigo en que todo lujo es, desde luego, bien merecido). Estos eficientes obreros concluyen pronto su cometido, y yo me quedo por fin limpio y como nuevo. Es un gozo que, visto desde el exterior, uno no se puede ni creer si no lo siente en su piel: eso de que te froten con un cepillo bien duro, que te restrieguen los ronchos mugrientos y te quiten los chicles del suelo, que te dejen reluciente y con ese perfume de detergente..., ¡mmmmh!, no tiene precio. Y después de todo esto, sí, en efecto,  reconozco que luego todo es estrés. Cruzo el portón y en pocos segundos estoy corriendo veloz por mi urbe y rozo lo neurótico, pues intento, sobre todo, cumplir con el recorrido previsto.

Veo que ponéis gesto como de decepción, como si eso de repetir persistentemente el mismo recorrido fuese tedioso; pero tengo que desdecir vuestro enfoque. Mi devenir es un hormiguero, un hervidero, un completo torrente en el que me codeo con un sinfín de seres sorprendentes. Primero, los conductores. No os lo he dicho, pero los tipos que me conducen son muy diferentes entre sí y proceden en su oficio por turnos. Por eso no coincido siempre con los mismos. De hecho, no tienen en común ni sus intereses, ni su temple, ni su estilo de conducción. Uno de los chóferes se recoge el pelo, porque es un melenudo, y escupe todo el tiempo unos piropos monstruosos, y los peregrinos que se suben en el coche, viejos o jóvenes, ejecutivos o mendigos, solteros, viudos, estudiosos, seductores, golfos, es decir, todo ser viviente que se encuentre en mi interior tiene «por huevos» (este soez término es el último éxito de mi querido Seis, por eso lo empleo) que oírlos, reírlos y responderlos. Otro de mis chóferes viene siempre muy convenientemente vestido, como los gentlemen, solo que te sorprende de pronto con un peleón tic de conductor compulsivo que impide, dentro de lo posible, que los otros coches circulen en su entorno; es un pendenciero y no tiene remedio, pero en ingenio es invencible, y con él te ríes mucho. Conozco otro que no conduce sin su periódico ni sin betún en los botines; y otro que simplemente no sonríe. En fin, con todo esto solo pretendo poner ejemplos de lo que se cuece en mi concurrido interior.

Pero si este entorno es de por sí entretenido, cómo describiros el inmenso bullicio que supone el gentío que vive en mi ferviente metrópoli y se sube en el ómnibus. No existen expresiones posibles que reflejen en este cuento lo que siento. Poneos en mi piel: suponed que sois un trolebús y que, de minuto en minuto, os recorren seres infinitos, tristes, felices, buenos, crueles, con todos los sentimientos posibles en un solo segundo. Es todo menos íntimo, porque no los conoces, pero es un experimento irrepetible; de repente, veis que los podéis comprender y que es posible medio creer en ellos y todo. ¿Seguís insistiendo en que mi recorrido es monótono? Pues no lo es. Y no solo por ese superconocido principio de que todo fluye y todo eso, sino porque tengo un estremecimiento como de que, con excepción de los perversos, que son como excrementos, pero son los menos, de repente los quiero mogollón. Y por eso en lo sucesivo deseo, si mi viejo motor me lo permite, seguir viviendo de este modo.

30.3.11

Taller de relatos

Me he apuntado a un taller de relatos. El primer ejercicio consiste en que cada participante debe escribir un relato breve, contado en primera persona, continuando la historia que inicia un primer párrafo propuesto. Este es mi cuento:

Al principio, yo no era más que un árbol centenario en mitad de un bosque silencioso y profundo. Un día me llevaron talado junto con varios hermanos míos que me habían acompañado desde siempre a escuchar el canto de los pájaros y el crujir de la tierra y allí comenzó mi historia. Me hicieron añicos en resmas de papel que luego dieron lugar a hojas pequeñas donde hormigas líquidas iban imprimiendo las más variopintas y disparatadas informaciones, historias o vivencias reales o ficticias. 

El primer libro que nació de mí contaba...

... una guerra de mortales, héroes y dioses, la primera guerra, y el capítulo de una cólera. Puede decirse que soy la primera tradición, y por mis venas corren personajes de gloria eterna. Y esa narración es la que encarnan las páginas de este libro, pobre cuerpo envejecido, que pronto va a sumirse en el archivo de la Historia.

Como relato, como hija, no conocí a mi padre, pero tampoco nací huérfana, e incluso tengo una hermana, de gran hermosura, épica y abundancia. Quienes nos conocen más de cerca coinciden en que cada una es más bella que la otra, pero aseguran, y es verdad, que somos opuestas en muchos sentidos, y si a ella le gusta improvisar, yo tengo ingenio de estratega; si ella es ligera e imaginativa, yo soy grave y algo más rotunda. Pero nuestra compenetración es perfecta, y hasta somos fundadoras de una estirpe literaria, una estirpe tan inveterada como nuestras propias narraciones, como la ascendencia de nuestro padre y como la existencia de los protagonistas que entrañamos.

Maravillosas incógnitas rodean las cien mil noches de mi vida. Por ejemplo, muy pocos restos dan fe del origen de mi padre, portador de un linaje mítico y nebuloso. Durante siglos quise saberlo todo sobre él; indagué quién fue, qué epítetos se le atribuyeron y cuáles fueron sus vicios y sus virtudes. Cuando crecí, restaurar su condición de mortal se convirtió en una obsesión. Fui en su busca, y en mis proezas biográficas me remonté cuanto fui capaz de remontarme, aguas arriba, las del río Aqueloo. Debo matizar que no emprendí mi viaje sola. Hubo mortales que simpatizaron con mi causa y, como infundidos del fuego prometeico, o acaso prendados de mi gran belleza, también persiguieron acercar los mitos a la realidad. Aunque poseo la ingenuidad de lo heroico, no desconozco algunas artes hechiceras, que utilicé para influir en los hombres, de los que obtuve no poco provecho para lograr mi empresa. Permití que enamorados lectores ilíacos, de todas las tradiciones conocidas, bárbaras y latinas, orientales y occidentales, lo dejaran todo por mí y dedicaran sus vidas a localizar en esta Tierra los montes, los accidentes y los tesoros que, por orden de Zeus, los orfebres olímpicos fabricaron para el escenario de Ilión. Hubo quien incluso bautizó a sus hijos con nombres aqueos y troyanos, tal vez en un deseo de prolongar la sangre de mis guerreros y la nívea piel de sus mujeres. Pero, como Circe, me enamoré de mi presa, y hoy yo también rindo tributo a esos mortales que me honraron. Sin embargo, cuanto más ascendíamos en el camino hacia mi creador, más se desvanecían los datos sobre él, por lo que, con el tiempo, dejé de penetrar su etérea semblanza y preferí arraigar en tierra. Descubrí que la búsqueda de nuestro origen es siempre una quimera, solo superior en dificultad al afán de gloria al que sucumbió Aquiles.

Milenio tras milenio, los mortales me escucharon con gran solemnidad, pero luego me consagraron en papiros para poder descifrarme a voluntad. Y hoy me alojo en este viejo tomo, que un día extrajeron de las más nobles maderas, pero que ahora sucumbe al polvo de tantos caminos recorridos. Consagrada en este libro, he llevado una vida plena y próspera. En mi odisea editorial he tenido grandes lectores, poblaciones enteras de leyentes. Ficticios y reales, legendarios y anónimos, letrados y aprendices, en todos los confines me han leído, y me siguen leyendo, y yo, al ver sus reacciones, a cada uno le adjudico su merecido epíteto. He pasado por infinitas manos y me he alojado en un sinfín de bibliotecas. No me puedo quejar en absoluto. Y actualmente he encontrado un buen destino en el que extinguirme. Paso mis últimos días en un rincón de Cádiz, una ciudad blanca y tres veces milenaria situada al sur de Hispania. Soy la más reciente adquisición de un honesto humanista de esta simpática procedencia, que me compró en una de esas librerías de viejo, de las que es convulso frecuentador. Quiso ofrecerme como regalo a su hija, y ella será mi última lectora. Estoy impaciente por ver su rostro cuando aborde la pequeña broma que le tengo reservada: el catálogo de naves.

20.10.10

La Solatères à l'Olympia

Si pudierais remasterizarla digitalmente, ¿qué cambiaríais? Yo sustituiría las botellas de agua, que no pegan, por dos gintonics, y pondría un cenicero medio lleno (tendamos siempre al optimismo) en algún hueco de la mesa. Esas fueron las dos únicas cosas que eché en falta en el fastuoso escenario. Por lo demás, la noche fue sensacional, y Solateras se nos brindó en todo su ser, ni más ni menos. Nos hizo reír, llorar, moquear, nos regañó cuando apludíamos a destiempo, improvisó a pesar del ensayo, que al parecer fue previo y algo parco, y nos habló con esa voz suya de cantaor. Yo me fui por bulerías, por sonetiyo y por alegrías, para terminar con el palo ese mu largo como de toná que nos dio la última estocada y nos dejó en el sitio. Una verdadera catarsis.

No tengo foto de Luismi, pero también estaba Luismi de poetautor, con su acento algo macarra y sus poemas exactos, muy de lenguaje y muy de corazón. No lo conocía, pero cuando llegué al del futbolín ya me había conquistado claramente.

La soirée fut triomphale.

20.6.10

Por culpa de Eva, o acaso de Lilith, o por capricho divino, se ha instalado en lo terrenal una muy lamentable situación, en la que, dicen que por intervención del libre albedrío, feroces criaturas disfrutan de placeres y de riquezas incalculables, mientras que seres sin tacha absorben las máximas miserias mundanas, enfermedades, laceraciones y desamores. Parece ser que más tarde esa pervertida amalgama humana, con la muerte, se destila, y que tras el juicio final se incoa un procedimiento por siempre equitativo y, conforme a los méritos morales, se bifurcan los caminos de otro modo: los inocentes van al paraíso, donde eternamente vivirán la gloria y el perdón, y los culpables se destinan al infierno, donde sufren eternos y despiadados castigos. Ay, ojalá.

8.6.10

Cómo aprender a

respetar los secretos inocuos y la solitaria habitación de cada uno, cuando se tienen abiertas de par en par las puertas de la propia alma, esparcida la intimidad a los cuatro vientos. «Cómo, ¿no tiene ni un secreto, señora?», pensará alguien. Como lo oye usted, eso es para las almas en conserva. Yo no me reservo para nadie; me doy a todos, porque las cosas de la vida son demasiado comunes. El secreto es un acto ingenuo, una ilusión o un rechazo. Prefiero tener el alma tan clara y abierta como dijo un poeta. «Usté vista el alma como quiera, pero habrá que respetar las puertas traseras y no irrumpir en la intimidad ajena». Claro, se respeta la inapetencia de los demás como un derecho individual. Qué remedio, pero hay que joderse.

26.5.10

No es Disney todo lo que reluce.

25.5.10

Retomando a Aguamarga que me retoma, lo diré de una vez, eso de que la vida también puede ser una puta mierda, y, a veces, gracias a la vida las justas. No queríamos dejar de decirlo.

13.2.10

El post anterior me lleva


a extraer dos excelentes razones
para decir sí a los trajes de sastre masculinos:
Marcello
y
Leonard


20.1.10

El maestro

It's wonderful to be gathered here, on just the other side of intimacy.

23.12.09

¡¡¡2010!!!
¡¡¡FELIZ ENTRIDA Y SALADA DE AÑO PARA TODOS!!!

1.10.09

VOLVEREMOS PRÓXIMAMENTE

BLOG MOMENTÁNEAMENTE EN CONSTRUCCIÓN.
ESTAMOS TRABAJANDO EN ELLO.
DISCULPEN LAS MOLESTIAS.

12.7.09

30.6.09

14.4.09

SETENTA Y CINCO

¿Qué clase proporción del demonio es esta?:

92-75-103

¿La habéis escuchado acaso en algún guion de Mankiewicz, o en algún poema de Alberti o en la numerología de alguna catedral románica de por ahí? ¿A que no? ¿Qué coño de desmedida es esta? Porque me voy a hacer un traje de feria, que si no se iba a medir la sisa su padre.

10.4.09

Yo me quedo

Me trae de cabeza el siguiente enigma: las personas que, teniéndolo en general todo para ser felices, sufren una constante insatisfacción, pero carecen de la voluntad interna de superarse a sí mismas y, en definitiva, de encontrarse bien. Estaba pensando que esa carencia de luz, ese inmovilismo, las convertía en una especie de bueyes de la condición humana, cuando, de pronto, le he dado la vuelta, y me pregunto si no será más bien al revés: si no seré yo el buey, rumiando eternamente mis placeres, y ellos quienes han realizado ese acto supremo de libertad respecto de Dios que es la autoexpulsión del Paraíso.

19.2.09

Vivo



San Jerónimo, patrón de los traductores,
se me apareció anoche.

—Hija mía, da señales de vida,
que a este paso te vas a encontrar
publicada tu esquela bloguera.

Me lo dijo en griego antiguo, eso sí.
Muy bien dicho.

15.12.08

SEÑORAS Y SEÑORES...


... en el culo tengo flores.

3.11.08

Anoche soñé que Gene Kelly me sacaba a bailar You Were Meant For Me, que él mismo cantaba para mí, vestido con autendo negro de ensayo, con exquisita gracia y amabilidad hollywoodienses, llevándome por toda la pista y enseñándome lentamente punta-tacón, punta-tacón y polka, muy profesional, y entonces hoy me he convertido a todas luces en la mujer-anuncio más prohibida por el alcalde de Madrid, porque todavía no sé cómo descolgarme de la cara el inmenso e idiotizante cartel que dice: «SOURIRE». Qué pasada.

19.10.08

Canto XXI

Así, de puente en puente, conversando T ha publicado dos nuevas piezas de música en myspace de lo que esta comedia no se cura, y lo que a mí me ha preocupado este fin de semana el maquetador y su indignada respuesta a mi correo fuimos; y en lo alto nos paramos cuando S se ha apuntado al curso de corrección, qué mujer pretendimos ver la nueva hondura aún no he respondido a R con la prueba, tengo que devolverle el texto revisado de Malasbolsas y otros llantos vanos; porque ella está ilusionada aprendiendo trucos de traducción y la encontré admirablemente oscura. ¿Cómo es que la música no llama más la atención? ¿Por qué... Como, en el arsenal, los venecianos ... mejor dicho, qué se puede hacer con esa música? Tengo la cabeza como la de Medusa, pero por dentro hierven la tenaz pez en la invernada y embrean los bajeles que no sanos con serpientes que se cierran dentro del cráneo, por las preocupaciones de todo y de nada están para la mar; y es fabricada la comedia sin límites, la divina nueva nave por unos o, afanosos, calafatean otros la averiada; que me la estoy leyendo y es una pasada y proa y popa arreglan industriosos, pecadores hirviendo en pez, o con el pelo untado de barro y mierda, a ver cuándo llego al tercer tomo, porque estoy exhausta o entre remos y cuerdas se reparte de vidas, más la mía, qué mejunje de infiernos y purgatorios su afán, y alzan trinquetes poderosos; y paraísos tal, por el fuego, con divina arte, a mí también se me llevan los demonios con tanto sentir hirviendo estaba abajo pez pringosa y solo espero que no nos falte trabajingui que impregnaba el hondón de parte a parte. Son chulísimas las piezas de música en plan collage Yo la miré, mas no observé otra cosa J, el de las tertus, vuelve a estar ingresado por voluntad propia que las burbujas que el hervor alzaba: nombres y más nombres parientes amigos bloggeros coleguitas brechas dolores promesas hijos risas se inflaba y desinflaba, pegajosa. Mi amor, mi J, por encima de todo, como Beatrice, Mientras atentamente la miraba, y también por debajo, como un agua subterránea o un torrente sanguíneo mi maestro gritó «¡Fíjate, aguarda!», y me llevó del sitio donde estaba.

Allor mi volsi come l'uom cui tarda
di veder quel che li convien fuggire
e cui paura subita sgagliarda,

che, per veder...

20.9.08


La vida, que viene, viene, viene, y a veces se va, se va, se va, y en esa zozobra andamos: entre soñando con los angelitos y vomitando.

19.8.08

Un nuevo género literario

Quiero detenerme a comentar brevemente el germen de un nuevo estilo literario que en mi opinión merece ser objeto de estudio: el de las carátulas de DVD. Como el de las crónicas taurinas, los informes médicos o las notas de síntesis, nacen los argumentos escritos en las carátulas de DVD, que se han ganado la consideración como género con estilo propio y único, tal y como voy a pasar a defender a continuación.

De mi somerísimo trabajo sobre el tema, que dejo abierto a ulteriores y más profundas labores de investigación, concluyo que pueden desglosarse algunos primeros rasgos característicos de esta prosa. Hay que precisar que la mayoría de las carátulas están redactadas con cordura, y por lo tanto responden a un estilo narrativo castellano corriente. El presente estudio se refiere a una minoría concreta, que se caracteriza por los elementos que a continuación se exponen. Invito al respetable a añadir cuantos detalles se le ocurran.

1. Características principales

a) El contenido descrito puede llegar a ser endemoniadamente enrevesado, y no corresponderse en absoluto con la verdadera trama de la serie o película a la que se refiere, o hacerlo pero de una manera incomprensible para el lector, o bien contarlo todo.
b) A veces, y llamo la atención sobre este punto, se cometen solo sutiles errores de argumento (confusión de parentescos, o de relación entre los personajes, o de hecho desencadenante de la acción, etc.) que no afectan de forma fundamental a la trama, pero que ahí están: serían los «errores para nota si el lector los detecta». Por ejemplo, puede decirse: «Al descubrir la infidelidad de su mujer, John se verá envuelto en el robo de un banco que lo llevará hasta Ohio, donde huye perseguido por su cuñado», pero en realidad John se llama Jim, o bien no está casado, o bien quien lo persigue no es su cuñado... Esto es más frecuente de lo que creemos y a la mínima que nos despistemos nos puede pasar inadvertido.
c) Muchos vocablos utilizados en este estilo podrían generar un diccionario inédito de neologismos que aún no han sido abarcados en las ramas más vanguardistas de los profesionales del lenguaje. Palabras no ya inaceptadas por la Real Academia, o por autores más modernistas como Seco, sino que ni la doctrina más rompedora, la de la calle, ha podido siquiera imaginarlas. Por ejemplo, «batido-bajo».
d) A colación, cabe señalar que en ocasiones surgen hermosas reformulaciones de términos acuñados. En este sentido, el género de carátulas tiene el genio de aportar innovadoras sorpresas. Por ejemplo, «la era silenciosa de la película», fórmula empleada para evitar la tan machacada expresión «cine mudo».
e) Otro rasgo del estilo comentado es que en él las palabras se enlazan a veces de forma incoherente, o en construcciones gramaticales de nueva creación. Error tipificado como «que-ponga-lo-que-dios-quiera» (véase más abajo).
f) En el caso de las traducciones, estas son, siempre y en todos los casos, automáticas (véase más abajo).

2. Razones

a) Muchas veces este estilo absurdo se debe a la traducción del texto original, llevada a cabo con el programita automático del google o de cualquier otro buscador.
b) Otras veces el redactor no ha visto la película en cuestión, o ha visto sólo una parte, o varias partes salteadas, y tiene una fecha de entrega que cumplir. Como profesional, envía su argumento a toda costa, sin importar el resultado final.
c) Cabe plantearse —si bien esto no está demostrado aún— la posibilidad de que los motivos personales del redactor para escribir un argumento equivocado (o pobre) pasen por la venganza profesional debida al impago de algún encargo anterior.
d) O bien —y esta es la teoría de la conspiración, que sostengo— se insertan gazapos aposta, por orden anónima recibida en telegrama, junto con un fajo de billetes, procedente en realidad de la distribuidora o de la productora en cuestión, con el fin de desorientar al público en general; o quién sabe si con el fin más noble de no desvelarnos datos fundamentales.

3. Ejemplos ilustrativos

a) Película El séptimo cielo:
- Argumento 1 (ejemplo de traducción automática): «Un abatido golfo de París encuentra la redención de los armamentos en un tenaz trabajador, durante los cóleras de la guerra en este romántico clásico de la era de película muda».
- Argumento 2 (ejemplo de traducción automática de tipo «que-ponga-lo-que-dios-quiera»): «Un pilluelo de calle batido-bajo de París resuelve y encuentra el rescate en los brazos de un hombre de funcionamiento en negrilla, mientras que las rabias de la guerra, en esta obra classic de la era silenciosa de la película. Concesiones de la academia: La mejor actriz, el mejor director, el mejor guión».

b) Argumento de La mujer pirata (de los que no nos quieren desvelar nada, salvo el final): «Una mujer capitaneaba un barco pirata por los mares del Caribe en busca de venganza, pero se enamora de un hombre que no la corresponde, lo que la llevará a la muerte».

c) Minucioso argumento de Retorno al pasado, gran trabajo del redactor, que se lo ha currado mucho, por otra parte, porque ha desentrañado el hilo imposible de la película. «Un ex detective vive retirado, con el falso nombre de Jeff Bailey, en una pequeña localidad, regentando una gasolinera, enamorado de la pesca y de una jovencita con la que quiere casarse. Sin embargo, un viejo conocido acude al lugar anunciándole que el jefe quiere verle. Bailey se ve obligado a contarle a su novia su turbio pasado: contratado por un hampón, Whit Sterling, para buscar a su amante, Catie Moffett, fugada con una sustanciosa suma de dinero, Bailery la encontró en Acapulco y se enamoró de ella; ambos se fueron a vivir a San Francisco, pero ella, tras dar muerte a un antiguo socio de Bailey que les había descubierto, volvió a huir. Bailey la encontrará ahora de nuevo en brazos de Sterling y tendrá la razonable sospecha de que éste, sintiéndose traicionado, querrá vengarse de él».

d) Argumento de un capítulo de la serie Roma (ejemplo de contenido desconcertante): «César sopesa la contraoferta de Pompeyo sobre la recomendación de Antonio de localizar el ejército vulnerable de Pompeyo».

Lo dejo ahí.

18.8.08

Ejercicio de J.

J. propone el siguiente ejercicio de cine: compara las miradas de los personajes de John Ford con las de los personajes de Hitchcock.

¿ES o no es maravilloso?

17.8.08

Retumban

Superamos la prueba del precio de la entrada, bien; la prueba de las musiquitas de móviles encendidos, sea; el incordio de las luces deslumbrantes de fotos y grabaciones con el teléfono, por qué no; y la molesta vulgaridad de algunos asistentes en sus comentarios y en su vivir, la prueba más difícil de superar en medio de aquel despliegue de belleza; y logramos envolvernos en el clamoroso retumbar de milenarios tambores japoneses. Aquellos ancestros se comieron a los nuestros y anoche eclipsaron el eclipse. La civilización más guapa del mundo. ¡Shôôôô!



16.8.08

Un clásico

Y ya paro con las versioncitas, lo prometo.

La de Julie London, la calendar girl.

Una de Ella

¡Joe Cocker!

Diana Krall

Barbra Streisand me va a perdonar que discrepe.

La de Ray Charles no la encuentro.

10.7.08

Bravissime, grandissime, esageratissime

Tres versiones. Sobrevivirá este maravilloso paradigma de la poca moderación.

4.7.08

Musicorris II


A ver si así se anima la gente.

Escuche cuatro grandes piezas de este autor y deguste un aperitivo de su obra, la composición sin igual, el estilo propio con fondo impresionista. Ahora por fin abierto al público. Una oportunidad que no puede dejar escapar.

1. Brumas
2. Praeludium
3. O monstro
4. L'ours et le papillon

Le sabrá a poco. Pedirá más.

1.7.08

Musicorris

¡Nuevo! Disponible en este enlace. Escuche cuatro grandes piezas de este autor y deguste un aperitivo de su obra, la composición sin igual, el estilo propio con fondo impresionista. Ahora por fin abierto al público. Una oportunidad que no se puede perder.

1. Brumas
2. Praeludium
3. O monstro
4. L'ours et le papillon

Le sabrá a poco. Pedirá más.

13.6.08

El colmillo de león quedó en manos de la tercera mujer del hechicero, que se levantó, atizó las ascuas del leño de higuera y, mirando a las demás componentes del corro, inició los gestos de su relato selvático: «Celosa la jirafa de las miradas furtivas del rinoceronte que recaen sobre la caracala a su paso, la reina de todas las caracalas, que la naturaleza hizo tan bella para admiración de los helechos y los machos de la selva. La felina incauta los esquiva, y distraída eleva su perfil a izquierda y a derecha. Pero por un segundo sí le devuelve una mirada acuífera al rinoceronte, fijándolo, y a veces al puma y al suricata. Luego ella sí sabe, sabe que en un pliegue remoto de su protocerebro hubo entre ellos un apareamiento, aunque impronunciable, porque nadie se atreve a mentarla, sino solo a vislumbrarla entre legañas. La jirafa, harta, exiliada de esos lances oblicuos, mal abortados, cierra sus ojos de maggie smith y con su andar de amapola se marcha a otra parte, a digerir sus brotes como pueda, no sin antes mostrar, desdeñosa, su lengua azul».

26.5.08

Cuando en mi adolescencia (y bastante más acá...) me saltaba el resorte de la exasperación, la boca me estallaba en un torrente de gritos e improperios que a veces se me escapaban por las hormonas a discreción, sin blanco fijo, pero otras iban finamente dirigidos contra el objetivo, y a veces era todo al mismo tiempo. Da igual que hubiera razones que justificaran mis asaltos: cuando no se debían a los diversos tipos de locura hogareña, eran solo adolescencia pura.

A lo que vengo: la frase de mi abuelo en esos casos era: «¡Qué burra eres!», que flota en el tiempo, innegable y auténtica.

30.4.08

14.4.08

Leche, lana, mantequilla

Se juntaron: las tres gracias, las tres ovejas, los tres alpinos que venían de la guerra. Tres, eran tres, mézigue, tézigue y sézigue, aunque alguna buena. Se vieron, rieron y comieron para toda la semana. Se tocaron el pelo, el abrigo, las "entrañita". Se contaron, quién más, quién menos, tengo tengo tengo, tú no tienes nada, ría ría cataplán, de la gueeeeeerra... De su viaje, una traía pata de palo, otra, una carta de reyes, y otra, la más pequeña, traía un ramo de flores.
Allí se juntaron tres, reinas magas, glorias fuertes, amigotas. Y cuando, en el bar, más cogidas estaban por los hombros, más alto alzaban la mahou, y más sin vergoña se enseñaban sus mil y un tatuajes, pissant comme je pleure sur la vie infidèle, en pelotas bajo maneras de social timidez, entonces fue cuando se evidenció la trinidad, la mismísima, porque allí eran uno y trino esas tres representaciones distintas de lo mismo. Eso sí eran manifestaciones, allí, con el lacón en las fauces y algún que otro chacra al bies. Una: tengo tengo tengo, yo lo tengo. Otra: tuve tuve tuve, yo lo tuve. Y otra: dónde dónde dónde, yo lo espero.
Lo que se dice un encuentro.

28.2.08

Bien está

lo que... acaba.


Y ahora qué haré yo sin mi Hermione, sin Fred y George, sin Tonks y Remus y sin el gran Snape.

23.1.08

In finito

En una chorráfora hemos coincidido tú y yo, secantes en un punto del plano, densidad exacta entre lo muy grande y lo muy pequeño, medida perfecta de la alegría que es el dolor de existir, nos hemos juntado igual que esas palabras que, quién lo hubiera dicho, al cruzarse se caleidoscopian, como «victor» y «hugo», como «mayonesa» y «pera», como «x» e «y», como «tele» y «sofá», como tu nombre y el mío en esa coordenada, cuando, recorriendo la distancia de Zenón, apretadamente me finitas en tus brazos.

21.1.08

Una pista


Hola, blogueros. Estas somos yo en el salón chino.

7.1.08

To the end of love

Julieta gardait chez son copain de l'époque, qui s'appelait Chechu, tous nos meubles et nos affaires. La maison et le jardin me semblaient très grands. On y était deux enfants et quelques adultes. Le matin, le dernier disque de Leonard Cohen sonnait encore et encore. Dance me to your beauty with a burning violin, et les deux voix féminines faisaient le choeur, la blonde et la brune derrière le ronronnement du chanteur dans ce lara, laralararara répétitif. «Ce sont les meubles de la maison?». On nous propose de récupérer quelques objets parmi nos affaires. Je me vois dans une sorte de grenier, je crois, rentrée tout à coup dans mon univers qui a rétréci, qu'on a résumé, nos meubles bon marché cumulés dans un garage: la table blanche à pattes rouges où je fais les devoirs, les étagères de notre chambre que je m'efforce de ranger à chaque fois, les couleurs de notre vie. Et nous deux de cueillir cà et là quelques petites étoiles de notre galaxie. J'ai choisi le jeu de cartes rondes venu d'un des voyages de Paloma; c'était un jeu de cartes espagnol avec néanmoins les huit, les neuf et les dix de chaque couleur; puis on a pris je ne sais quels menus objets, trois ou quatre tout au plus. Puis j'ai tourné le dos et j'ai dit au revoir au monde sans le savoir. Ce fut ma première perte. Depuis, on a perdu des choses et des personnes, comme quiconque, et on a eu le temps de se refaire. J'ai même quitté ma famille. La reconstruction passe par toute sorte de pertes, et c'est bien, c'est parfait, la vie n'est donc qu'une perte. Le truc, c'est de perdre. Tout se perd et on n'a jamais rien. Pourtant, point de nostalgie, car à présent les personnes et les choses, comme la gloire d'Achille, restent en moi à jamais détachées, et on danse ensemble pour la postérité. C'est une idée plutôt agréable. Les choses et les personnes dance me on and on. Elles dance me to the end of love.

24.11.07

Lara

¡¡¡Ya!!! El 24 de noviembre a las 10.50. Si queréis saber a qué suena, pinchad en el praeludium: L-a-r-a y ponedlo a todo meter. ¡¡¡Ya soy tía!!!

19.11.07

La soledad del traductor de fondo.

30.10.07

A mi sobri

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum severiorum
omnes unius aestimemus assis!

Vivamos, Lara mía, y amemos;
los rumores severos de los viejos
que no valgan ni un duro todos juntos.

(Con permiso de Catulo).

24.10.07

Actos de sinceridad

Salpicar el volcán con las gotas de las manos recién lavadas, proyectar ortogonalmente la gramática, asumir como de nuevas un concepto griego del siglo V a. C., describir la técnica de la verdá tauromáquica, seguir pensando bien de la sociedad, explicar con dificultad verbal los términos más fáciles, domeñar tus pulsiones, matar el entusiasmo, que yo me ponga a cocinar, exteriorizar el silencio de los budistas, un gato que anda al despertarse de la anestesia, encarar la belleza que admira J., amar a J..., no son más que estrechos embudos vitales, o torpes kilobytes del macrogiga, o, en cualquier caso, vanos esfuerzos de contención, actos de sinceridad máxima, el límite de uno mismo, el artificio sonoro de capturar corrientes que no caben en un único órgano vital.

29.9.07

Octosílabos

En el gimn- han creído
(nadie sabe cómo ha sido)
que mi escrito era un insulto;
me deniegan el indulto,
pues dicen que es indecente,
rastrero y de mala gente.
No atienden a mis sinceras
disculpas, mis verdaderas
razones y mi congoja.
Y a mí no me la trae floja.
Lo he borrado ipso facto;
era una falta de tacto
y un mal gusto innecesario,
un contubernio de usuarios,
un mero error de escritura
que no hace literatura,
porque a mí no me compensa
escribir en plan de ofensa.
Comprendo que con sus ojos
mi humor se ha quedado cojo
y que maldita la gracia
de dar nombres. Soy reacia
a expresarme libremente
si he de insultar a la gente.
¿No era anónimo? ¡Elefancia,
la prudencia es elegancia!
Para qué mencionarías
a quien tan bien te caía.
Un maldito error fatal.
Ya sabes: si es personal,
la cosa cobra otro tinte
y entiendo bien su berrinche.
Perdón, les digo, yo no
pretendía herir su honor,
ni expresar un menosprecio
que no sentía; eso es necio.
Pero ellos erre que erre,
les da lo mismo que yerres;
no oyen razones y piensan
que es para siempre la ofensa.
La furia suya es de masa,
y hasta me han llamado a casa.
«¿Acaso no lo he borrado?
¿No veis que me he disculpado?
Digo lo siento y perdón,
tengo roto el corazón,
pues me mola la gimn-,
es guay vuestra idiosincrasia».
Que por qué, que qué me creo,
me dicen. «Bah, si no puedo
convenceros de mi pena
con mi carita de buena,
menos valdrá que el alpiste
el explicaros mi chiste».
Mejor callarse y llorar
la pena y la incomprensión,
luego a reír y al montón.
Ya vendrán tiempos mejores
que calmen mutuos ardores.
La masa, que somos todos,
en el cine o en los toros,
va a su bola; en el bar,
el tren, el cole, el hogar,
somos vulgo. El pensamiento
pierde buenos movimientos
si es colectivo; no es recto,
multiplica sus defectos.
Puede ser. Mas yo prefiero
ver que hay luz en el sendero
que alumbra a la sociedad,
que mueve a la vecindad,
que marca la diferencia
entre Pueblo, Razón, Ciencia,
por un lado, y por el otro
la Masa, la Hoguera, el Potro;
que limpiará mi heridita
y las vuestras con tiritas.
Y si sois cien contra uno:
pedonadme, coño.

3.9.07

L'eau amere

L'eau amère
De la mer
Ruisselant
Sur sa joue
Fait semblant
D'un bijou
Tellement doux
Qu'elle sourit
Enjouée
Se rappelle
De plus belle
Y prend l'goût
Paie le coût
Que la vie
Est cruelle
Ce joujou
D'acajou
Si amer
Elle s'en fout
Puis elle s'dit
Je l'aimais
Vous savez
Ce fut tout
Dieu du ciel
Vers de terre
Eh ben merde
Puis bordel !

31.8.07

Yo, con mi piel transparente, con la voz tan blanca y llana, con la mirada glauca y mi habitación con vistas en el Olimpo, me voy paseando de vez en cuando al Tártaro, rodeado por su muro de bronce envuelto a su vez por tres capas de noche, a visitar a los titanes, mis antiguos colegas, y los acompaño en sus trabajos, sudo con ellos mientras cumplen sus castigos, hasta que nos tira la piel, y cantan, ellos, con sus voces como volcanes, y yo con ellos, y tienen los ojos negros y yo azules, se ríen con mis chismes olímpicos y les hiede el aliento y tosen feroces, tísicos por todo ese barro del inframundo primitivo, de donde Zeus, perdonándome para siempre, me sacó a mí.

28.8.07

Paris

Chers amis, voici un résumé objectif de notre voyage à Paris.

JEUDI, 16 AOÛT 2007
Déjeuner à la petite crêperie de Pont-Aven, à Montparnasse.
J:
-Galette andouille AAAAA et pomme (dégueu)
-Crêpe suzette (au Grand Marnier)
Yo:
-Galette parisienne (jambon fromage)
-Crêpe au chocolat

Dîner à La Coupole, à Montparnasse.
J:
-Foie gras
-Steak Tartare
Yo:
-Foie gras
-Filet de boeuf sauce poivre




VENDREDI, 17 AOÛT
Déjeuner chez Chartier, près de l'Opéra.
J:
-Salade de tomates
-Plat du jour: boeuf Bourguignon
Yo:
-Avocat sauce crevettes
-Plat du jour: boeuf Bourguignon

Dîner: crêpes salées à emporter, en bas de la Tour Eiffel.

SAMEDI, 18 AOÛT
Déjeuner bistrot, à Montmartre.
J:
-Assiette charcuterie
-(Plat oublié, trou de mémoire)
Yo:
-Soupe à l'oignon
-Escalope de veau à la normande
-Crêpe chocolat


Dîner Chez Clément, à Saint Michel.
-Assiette de fruits de mer pour 2





DIMANCHE, 19 AOÛT
Déjeuner au petit café L'Escurial, rue des Francs-Bourgeois.
J:
-Salade
-Quiche savoyarde
-Crème brûlée
Yo:
-Salade
-Penne bolognaise

Dîner resto Quartier Latin.
-Raclette pour 2 + assiette charcuterie
-Tarte Tatin

LUNDI, 20 AOÛT
Déjeuner à Disneyland Paris (comide bassure).

Dîner au Pied de Cochon, aux Halles.
J:
-Salade mixte
-Os à moelle roti
-Pied de cochon farci Périgourdine
Yo:
-Salade mixte
-Os à moelle roti
-Rognon de veau flambé au cognac

MARDI, 21 AOÛT
Déjeuner chez Le Procope, près de Saint Michel.
J:
-Escargots
-Coq au vin Julienne
-Vin Julienne
-Crêpe suzette (au Grand Marnier)
Yo:
-Potage légumes (gazpacho)
-Coq au vin Julienne
-Vin Julienne
-Intense chocolat aux fruits rouges

Pas de dîner ce jour-là.

MERCREDI, 22 AOÛT
Déjeuner à emporter aux marches de l'Opéra.
-Brioche farcie de foie
-Boisson fraîche

Dîner à la brasserie Lipp, à Montparnasse.
J:
-Salade
-Confit de canard
-Baba au rhum
Yo:
-Salade
-Steak Tartare
-Tarte Tatin






JEUDI, 23 AOÛT
Déjeuner chez McDo, à Montparnasse.

Dîner pour 2 de nouveau au Pied de Cochon, aux Halles.
-12 escargots
-1 os à moelle
-Demi plateau royal de fruits de mer
-Crêpes suzette à partager (Grand Marnier)

VENDREDI, 24 AOÛT
Déjeuner de "au revoir", crêperie à Montparnasse.
J:
-Galette nantaise (jambon, fromage, champignons)
Yo:
-Galette carnac (asperges, crème fraîche)
-Crêpe au Nutella




VISITES: Panthéon, l'Opéra Garnier, Tour Eiffel, promenade en bateaux-mouches, Musée des Arts et Métiers, Maison de Victor Hugo place des Vosges, Disneyland Paris, Invalides.

PROMENADES: Montparnasse, Quartier Latin, Montmartre, Ile Saint Louis, le Marais, Opéra, place Vendôme, Champs Elysées, Ponts (Neuf, des Arts...), Louvre, Conseil d'État, Comédie française.

MÉTHÉO: Il a fait assez mauvais.

15.8.07

3.8.07

Penúltimas voluntades

Todo en la vida como viene se va. Llevo un pedo vital que no me tengo. Así que pedí hace tiempo que en mi epitafio, espero que no antes de los 104 años, se pusiera lo siguiente: mi nombre, fechas, y debajo:
«Ji, ji, ji»
Mi padre siempre dice el siguiente epitafio. Lo cuento porque es buenísimo: «Aquí yace XXX, que hizo el bien y el mal: el bien lo hizo mal y el mal lo hizo bien».

2.8.07

¿Será verdad?

Dicen que «la nuit suivant son décès, les prostituées de Paris travaillèrent gratuitement, leurs jarretelles rouges ce soir-là...».

17.7.07

1.7.07

Elle était déchaussée, elle était décoiffée

La curva de los hombros adivinándose bajo el ligero chal, la pantorrilla asomando entre los jirones colgantes del vestido, los pies descalzos sobre la hierba del jardín, el pelo negro brillándole a la luz artificial de la farola. Así de bellísima nos daba la espalda para sacarle una foto a la luna.

24.6.07

Avatar

¿Qué he hecho yo? ¿Seré una especie de avatar, de redentor que absorbe los males del mundo, pero completamente al revés? ¿Una esponja de los bienes del mundo que se va hinchando e hinchando del bonheur del cosmos, un ying sin yang, un big sin bang, un motor de todas las cosas que ya ha llegado a sí mismo? Una entropía de la felicidad sin compensación. Una luciérnaga reina fecundada por las estrellas. Una vuelta de tuerca del sistema moral. La inexplicación.
Qué habré hecho...

14.4.07

No, si...

... no quiero decir con esto que haya que ir, tampoco que no haya que ir, pero vamos, que acabado está. Digo.

13.4.07

La vida me pone nerviosa y la dermatitis seborreica es su expresión.

6.1.07

Sono pura e inocente

Io sono pura e inocente. Tu ne dis rien. J'étais sans secrets, incontrôlée comme une exposition permanente. Les liens d’amitié d’antan se sont raidis. Maintenant je suis un astronaute sans cordon ombilical. Les sept passions capitales, je les ai toutes flottant à l’intérieur de mon scaphandre. Je mûris dans l’espace, mais comme je reste pure e innocente mes paramètres sont décalés. Et toi, tu ne dis rien. Je me rappelle la blague, ô, déesse, j’éclate en rires, mes passions font exploser le verre de mon costume et partent, filles des étoiles. Je récupère ma joie de jeunesse, et toi, sans mot dire.

1.11.06

Porno Molly Star

Era menor de 19 años cuando empezó su carrera. Porno Molly Star había enviado su currículum a todos los portales y agencias conocidos, con éxito. Había pasado innumerables entrevistas, que no lograron acabar con su timidez crónica. Porno Molly Star entraba en la habitación, donde una cámara ya estaba grabando. Iba dando sus datos personales al cameraman mientras se quitaba la ropa. Con la voz entrecortada, contestaba ante la cámara mientras se desposeía de cueros y encajes. Sonreía como si pidiera disculpas. Como si no quisiera molestar. Ellos caían rendidos porque Porno Molly Star se ponía colorada, y la contrataban de inmediato. Un portal creó exclusivamente para ella la sección «Tímidas». Porno Molly Star fundó una categoría nueva y llegó a ser la más respetada, la señora del porno: Porno Molly Star.

15.10.06

Más de París

Aunque, desde luego, no será lo mismo...


París














 


con Juan


que París




 sin Juan.











14.10.06

París

Me voy a París de lunes a miércoles. Por si a alguien no le suena esta ciudad, pongo unas fotos fundamentales:

A la izquierda, luto en el Arco del Trinfo por los funerales de Victor Hugo, cuya muerte marcó el fin de una época: nunca una nación se había identificado tanto con un hombre. No es por nada: «Ce sont deux millions de personnes qui convergent vers le lieu des obsèques. Les témoins de cet événement savent qu’il est et demeurera unique dans l’histoire».










A la derecha, el cuerpo es transportado desde el tanatorio al Arco del Triunfo, el 31 de mayo a las 5.30 h de la mañanita (grabado de M. De Haenen), Le Monde illustré, n.° 1471, 6 juin 1885.




A la izquierda, el poeta en su lecho de muerte.





Más de lo mismo: los Campos Elíseos, a reventar de amantes de V. H. Que reunir a dos millones de personas, sin tele y sin Internet, es mucha tela.
















Y a quien le interese, la famosísima casa de Victor Hugo en el n.º 6, Place des Vosges, 75004, París (metro Bastille), última residencia del poeta antes del exilio. Una visita que no podéis perderos, teniendo en mano la relación de acontecimientos del golpe de Estado de Napoleón III, realizada por Juliette Drouet aquella noche del 2 de diciembre de 1851.

Creo que más o menos con esto podréis desenvolveros si vais a París.

3.10.06

Gossip

Gossip hurts, especially if it happens within the family. Clean feelings, enthusiasm, explosions of words, exclamations, devotion, truly thinking, confessions, secrets, truth or naivety are much more romantic.

24.9.06

Historial

De nuevo un maravilloso artículo, el de JMBA acerca de nuestras huellas. «Borrar el historial» o «eliminar del historial», legítimo instrumento que nos permite ocultar nuestros rastros vergonzosos, puede resultar un penoso acto de renuncia.

21.9.06

Encore un témoignage: cheveux

Il y a une trentaine d’années, pendant l’été, les extraterrestres ont transformé Paloma en quelqu’un d’autre. Mon frère et moi, horrifiés, avons vu entrer dans la salle de séjour de la maison de Sigüenza une femme qui venait nous chercher. Elle avait, oui, le corps de notre Paloma. Mais on lui avait greffé la tête. Les Martiens avaient sans doute changé la chevelure auburn, longue, raide, fine de notre mère par une masse compacte de cheveux filandreux en boule. Paloma s’était fait faire la permanente. À la vue de cet être inconnu, des haut-le-corps, des haut-le-coeur, des frissons nous ont parcourus tout entiers, mon frère et moi. Les éclats de rire provenant de ce Martien épouvantable ne faisaient qu’ajouter de la peur froide en nous. C’était glacial.

Avec le temps, j’y vois la raison, l’explication des malheurs qui ont suivi sur nos cheveux les années d’après. Elle avait pris la manie extraterrestre (par nostalgie de la planète Mars ?) de nous couper les cheveux elle-même. Et ses expériences pouvaient aller de peler la tête de mon frère à zéro jusqu’à lui couper les cheveux en tordant des mèches à l’aide de son index. Doigt, boucle, puis ciseaux. Doigt, encore une boucle, puis tchak. C’est là que l’expression « se coiffer avec un clou » a pris tout son corps. Et, au contraire que Narcisse, mon frère a pleuré devant son reflet, liquéfié par les larmes. Une autre fois encore, mes longs cheveux blonds ont vu un trou soudain à la nuque. L’endroit sur ma tête, où un nid de poux s’était établi de longue date, fut coupé sec, net, comme ces cercles mystérieux qui apparaissent sur des champs de blé.

Elle voulait nous extraterrialiser, c’est sûr.

12.9.06

Vagabundo del intelecto

Intertextualizando a Cock y a Solateras, traigo aquí el concepto de «libertinoide sicótico, vagabundo del intelecto y aplastacerebros esquizoide», divagabundo de composiciones, náufrago del estilo, harapiento de las ideas, clochard de los diccionarios, con sus mitones del verso y sus perros de la prosa, mendigo de sinónimos ajenos, apestado de hipérboles e hipérbatos... Ahora, con esta imagen tan bonita, puedo vestirme muy digna de solemne pobreza literaria.

6.9.06

Transcurso de la historia

Menos mal que las cosas, el ingenio, los inventos tienen una velocidad limitada. La velocidad limitada de la historia del hombre.

4.9.06

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3.9.06

Pérdida de la solemnidad

Algo se ha perdido desde que ya no se conservan los papiros de Homero en los templos olímpicos. Reivindico la solemnidad en la vida y en el arte como búsqueda de la belleza.

El de los antiguos era un cotidiano muy cansado, pero grandioso en belleza. Los sacrificios eran hecatombes. Versos que parecían dictados por los dioses se aprendían de memoria y se transmitían oralmente de aedo en aedo. Los obreros construían catedrales. La música tenía sobrenaturales explicaciones. El lenguaje familiar poseía un registro elevado. Y en la literatura corriente no se decía: «Cuando vi lo que había hecho, me entraron terribles remordimientos de conciencia», sino: «Cuando pongo ante mí el aterrador catálogo de mis pecados, no puedo creer que sea yo la misma criatura cuyos pensamientos estuvieron una vez repletos con sublimes visiones de la belleza y la majestad de la bondad» (Frankenstein).

Al cotidiano solemne de los antiguos ha sucedido la naturalidad. Y la pérdida de solemnidad en tantos ámbitos (arte, educación, escritura, música, actos sociales, vida cotidiana) trae una pérdida de esfuerzo y de belleza.

Lo contrario de solemnidad no es vulgarización, pues en lo vulgar hay también gran belleza. El acceso de todos a las artes es una bendición. Ojalá todos tengamos siempre ganas de aprender a escribir aunque sea en blogs, a pintar, a hacer música, a comunicarnos en sociedad o a tener nuestros pequeños pensamientos filosóficos, que son bellos por ser nuestros. Lo contrario de solemnidad es más bien el fraude. Abundan cosas que se disfrazan de solemnidad, pero cuyos contenidos son fraudulentos. No se desechan ideas, sino que lo primero que viene a la cabeza se reviste de falsa genialidad. No se eliminan escenas en honor del ritmo. El abandono del esfuerzo hace que los actores tengan una dicción natural incomprensible, que los escritores escriban de forma natural pero insustancial, que los músicos naturales sin estudio ni autoestudio sean premiados como grandes compositores y que se «superproduzcan» monstruos cinematográficos de oquedad.

Lo que hoy entendemos (más o menos) por solemnidad es algo casposo que ha quedado relegado al rincón de los protocolos monárquicos, a la Cámara de los Lords, a los desfiles militares. Y aunque el mundo es más ligero ahora, más libre y productivo y accesible a todos, y aunque se sigue buscando la belleza..., desde que la música no se escribe en partituras, desde que no se arregla uno para cenar, desde que los niños escupen a los profesores, parece que... algo se ha perdido.

Perversos bucólicos

Hay dos personajes de sendas películas de Spielberg que me llaman la atención por su complicación moral y por su relación única con la trama de cada película. Uno es la doctora Iris Hineman (que interpreta la actriz Lois Smith), la investigadora cuyo trabajo sirve de base para el sistema de pre-delito de Minority Report; el otro, interpretado por Michael Lonsdale, es Papa, el abuelo que vende la información al protagonista en Munich. Las semejanzas entre estos dos personajes son complejas y se refieren a la carga moral y a su relación con la acción.

Tanto Papa como la doctora, con aspecto de vejetes cuasi adorables, tienen una moralidad perversa, omni-noséqué, por encima del bien y del mal. No son los malos, pero son unos muy malos en realidad que se quedan sin condena. Son conocedores de las consecuencias de sus actos (crear un sistema policial insostenible, jugar con el terrorismo), que justifican o compensan, o simplemente utilizan, en favor de valores de bondad, como la numerosa familia, la belleza de la finca, el jardín de plantas terribles y maravillosas, la vejez... Algo así. Y esa mezcla de bondad y maldad te hace decir: glglg. Tú vas a la finca del Papa este, y todo es tan bonito y con tanta luz y tantos niños, y se preocupa por la familia (pero no al estilo del Padrino), y dices: “Pero que este tío vive del terrorismo”. Y la vieja encantadora: “Pero bueno, vieja, que te has inventado un sistema demoledor, qué haces regando amorosamente este jardín”. Además, los dos están muy protegidos y son inaccesibles, y tanto Tom Cruise como Eric Bana los buscan, insisten en verlos a pesar de lo arriesgado. Y el encuentro deriva en una especie de esperpéntico lazo de lealtad extraña y paternal con el protagonista (más en Papa que en la doctora) que no viene a cuento y que dices: “Esto qué es”. Vejetes terribles.

Respecto a la trama, Papa y la doctora son el nudo de cada película. En ellos confluyen los demás personajes, los malos y los buenos: en Minority Report la doctora es núcleo de la acción, sabe del jefe de la policía, de Tom Cruise, de los pre-cogs esos; y en Munich Papa está liado con toda la horda de terroristas y los maneja como a marionetas. En ellos dos se concentra todo, son la génesis de la trama y conocen el principio y el fin de esos mundos que han creado (ella con su investigación que sin duda la ha enriquecido) o aceptado (él, obteniendo información sobre terroristas y vendiéndola al mejor postor, aunque manteniendo una pizca de necesaria fidelidad, porque jugar doble solo se hace en los telefilmes).

Respecto a la acción, el encuentro de los protagonistas con Papa y con la doctora supone un parón de la acción y en él se nos explica todo o mucho de la trama. Además de ser un momento bucólico encantador y terrible.

Bueno, esta sería más o menos la idea. Spielberg, tronco, ¿qué claroscuro es este?

1.9.06

La gran indignación

No sé cuántos personajes nos habitan. Según el psicoanálisis, algunos psicólogos y alguna corriente espiritual, estamos integrados por distinitos "yo": el yo, el super yo, el ego, el yo niño, el adulto... En fin. Por mi experiencia en el transporte público, esos habitantes se convierten en demonios poseedores de mi alma. Me había vestido ayer con mi yo más bello, guapa moza, ojos azules, algún kilo de más, con la camiseta bien prieta para marcar mis ya por poco tiempo retozones pechos y con la Ilíada como lectura, para marcar pedantería. Una perla de suavidad. Y me subí al tren. Pensaba feliz en la diversidad social e intentaba leer a Agamenón y a Aquiles, cuando:
¡¡¡TTOOOOOOUUUUUUUUUUUT!!!
Un niño de unos ocho años se iba a dedicar todo el trayecto a gritar esto a intervalos de diez segundos, ante los ojos indiferentes de su madre y de su hermana mayor y ante mis ojos desorbitados. Al tercer o cuarto grito, mi belleza se disipó, el espíritu de algún yo mío salió disparado con el pelo encrespado y la cara desencajada:
-Peropordiosperopordiosperopord... ¡¡¡QUE TE CALLEEEEEEEEEES!!! ¡¡¡QUE NO LO AGUANTO MÁS!!! ¡¡¡QUE TE SIENTES A MIRAR POR LA VENTANA, NIÑO!!! ¡Que te aburras, como hacen los niños! ¡Que leas un cuento! ¡Que lo que la sociedad necesita es que estés calladito y pidiendo permiso! ¡Que no eres nada mono, niño! ¡Que tú serás constructor y sacarás los tubos de las calderas por las fachadas de todo Madrid y harás casas de cocinas estrechas y de baldosas amarmoladas! ¡¡COJ...!!!
Aquí mi yo se paró para no dar mal ejemplo al niño y se volvió a la madre:
-¡¡¡...ONES, SEÑORA!!!
Al siguiente toouuuut el pobre yo volvió a mi cuerpo llorando. Pero se enganchó con unas micropartículas pestilentes antes de meterse en mí y se puso a gritar al señor del asiento contiguo:
-¡¡¡Peroperopero usted huele a pies, so cerdo!!! ¡¡¡Puaaaa!!! ¡¡¡Qué peste, por dios!!! ¡¡¡Ya no aguanto más!!! Qué pasa, que porque sea usted negro (sic) no se puede lavar o qué. ¡¡¡Que lo que nuestra sociedad necesita es limpieza, higiene, buen olor!!! Salvo que sea usted obrero y vuelva de un día indigno de trabajo, no veo justificación. ¡¡¡Si va usted con corbata, hombre!!! ¡¡¡Lávese!!! ¡Y usted, el de atrás, lo mismo le digo, se va a meter ese cebollino en la sopa de la cena!
¡¡Y por qué llevamos quince minutos paradooos!! ¡¡Alcaldes todos, políticos, tened piedad del pueblo!! ¡¡No se puede paralizar una ciudaaad!! ¡¡Madrid está embólicaaaa!! ¡¡Horas y horas en un transporte público tercermundista!! Multitudes en Atocha, la entrada de la M-30, la espera del autobús, incumplimientos sistemáticos de horarios en los cercanías, los cortes en el metro... ¡¡No aguanto máaaaaas!! ¡¡Haced las cosas bieeeeen, por favor!! ¡¡O me sublevoooo!!
Llegué a mi destino hasta la polla de todo.

29.8.06

Pénélope

Je vous hais, Monica, Serena, Angie, Nicole, Annette, fameuses archivées, muses vénales. Syrènes de mon Ulysse, qui invitez sans regarder, vous faites semblant de beauté. Hautaines, demi-tour d'épaule, jamais exposées, le filtre sur votre peau vous habille dans un jeu d'ombres.

Je vous hais, étudiantes anonymes aux poitrines diverses, chaires inconnues, bouches béantes, sourires à moitié, qui cherchez la caméra des yeux, tellement crues. Courageuses sans filtre, sans jeu de lumière, vous vous exposez au risque d'inélégance. Collection de syrènes gratuites, salopes, vous appelez mon Ulysse derrière l'écran.

27.8.06

Oda a la fregona

Sobre los suelos del Peloponeso
barrió Alcibíades, traidor de Atenas;
saqueó Europa Atila a manos llenas,
mas no te vimos en ningún congreso.

¿Montesco o Capuleto? No me suenas
en fregados de amor y de embeleso;
Juana de Arco vestida de preso
no invocó ante el juez tu crespa melena.

Historia hecha de graves momentos,
guerras, paz, amor, oeste, occidente,
no hablan de limpiar en sus parlamentos,

sino de crear, que es más elocuente.
No fuiste invitada a dignos eventos,
¡oh, fregona! ¡Surco resplandeciente!

24.8.06

Perendengues la cosa

Paloma se casó de penalti en 1972. Si yo nací en noviembre, tuve que ser engendrada hacia febrero. Así que en algún lugar en febrero del 72 mi padre y mi madre se encontraron furtivamente, poco después a mi madre dejó de venirle su tío y al final se tuvieron que casar. Disgustazo de padres, un regalo de bodas lanzado bruscamente a la cama del hospital y cejas de dignidad muy arqueadas por todas partes. Abracadabrante. Pero quien más y quien menos terminó por comulgar con ruedas de molino, y al final los pedidos del supermercado llegaban puntuales a casa de la nuera. La doble insuficiencia de corazón se superaba con Adumbrán, gazpacho y tocino de cielo. Y el dinero, que siempre faltaba, todavía sobra. La vista era la que trabajaba, pero era la única de la familia. Y lo del verbo apetecer no sé cómo encajarlo.

Lo del penalti me encanta porque es de una época y de pocos lugares. Hay un chiste que cuando se lo cuento a mis franceses se quedan como esperando el final: el de la hormiga y el elefante que van a la iglesia y dice el elefante: «Sí... nos queríamos casar», y la hormiga pechugona precisa: «Nos tenemos que casar». A mis gabachos no les congostrina.

22.8.06

Mémoires d'un témoin

Toute personne a une histoire. J'ai envie de rendre la mienne, mais il se pose pour moi un problème de ton, déjà. Je pourrais faire facile et me la jouer mélancolique, faisant remonter mes mémoires à un passé plein d'émotions, car c'est vrai qu'on en a eu. Ou bien faire drôle, et dans ce cas-là montrer la dureté des situations par le biais de l'ironie et du rire. Un autre choix serait la poésie ou la rêverie, qui conviendrait très bien au type de personnages que j'ai eu l'occasion de croiser. Mais mes mémoires ne viennent pas du tout d'Afrique; ce que j'ai à raconter n'a rien à voir avec les collines du Ngong. Ce n'est pas non plus l'histoire du Vaquilla ou El Lute, encore moins celle de la Résistance française ou des immigrants à la dérive. Mes mémoires ne sont surtout pas une biographie, car à vrai dire ma biographie ne porte pas un grand intérêt. Par contre, mes témoignages, eux, je les trouve très bien. Ils font partie de mon histoire privée, mais aussi d'une mémoire publique et collective. Oui... à la Forrest Gump, mais en Espagne.

Le choix du ton est des plus difficile. Comment dépouiller les faits de la poésie, de l'esthétique ou du tragique, du rire, de l'ironie, du sarcasme ? Il y a tout cela dans ma mémoire.

Au Corte Inglés

Moi, voler me tue. À l'époque où Paloma travaillait dans la rue vendant des photos instantanées, elle ne comptait pas faire d'investissement dans du matériel. Les jours de nos rendez-vous avec elle, on allait tous les trois piquer les cartouches Polaroïd au Corte Inglés. Transpiration à mourir... Celui de Goya, celui de Sol, celui de La Castellana... Elle finissait par être connue de tout le personnel et interdite d'entrer.
-Nom ?
-Rosario Frutos.
-Rosario Frutos et... ?
-Rosario Frutos Flores.
-Aha... Bien, ne revenez plus ici, madame.
-Ok, au revoir.
-C'est ça.
Et on y revenait. Au rayon, Paloma nous plaçait stratégiquement :
-Mets-toi là, devant le vendeur. Et toi, là... On y va.
À peine trois secondes d'opération, mon coeur explosait et :
-Allez, allez, allez, on s'en va !
Dans la rue, énervés, on soufflait, on riait, on se défoulait. On avait l'air très suspect, quand-même. Je n'ai jamais supporté ça, voler aux magasins. Mais on avait rendez-vous avec elle chaque semaine et... Bon, c'était maman. Pas de pitié pour les scrupuleux. Comment refuser ! Maman super belle, super forte, on lui obéit toujours, à quatorze, à dix-huit ou à vingt ans. Et n'allez pas croire: avec le temps, j'y succombe toujours.

20.8.06

Récits d'amour: ma «culturette»

De toutes les passions humaines, l'amour est celle qui m'attire le plus. L'amour pour un seul homme et l'amitié pour les amis. Ce blog est consacré à moi et à mes amours. C'est ma première écriture. Elle précède de loin mes connaissances du monde, car j'écris sans culture, ou encore comme si la culture était du lest. Je me sens capable d'une «culturette». Loin derrière, écrivains, réalisateurs, peintres ont habillé et dépouillé la beauté, cela a déjà été fait, mes paroles de poux les parasitent. Je commencerai donc par parler de moi, que je connais par coeur, mais en ayant pour ambition d'en arriver à autre chose de plus grand et de moins connu. Comme les grands écrivains.

Je veux être comme Barbara Stanwyck descendant l'escalier, son bracelet d'or à la cheville. J. qui absorbe la beauté à bout portant l'a fait fondre et y a gravé, entre autres noms, le mien. J'aurais aimé engendrer cette image moi-même, mais c'est lui qui l'a décrite dans un espace quelque part. C'est lui qui en est capable. Mais vu que sa vie d'adulte veut de moi, de son cabriolet rouge et de la fidélité pour sa blonde, j'en suis pas mal contente.

Je vis complexée devant les gens capables de parler d'autrui. Les sujets de leurs écritures ne sont pas eux-mêmes, mais les autres, qu'ils connaissent ou qu'ils imaginent. Leurs analyses excentrées intéressent tout le monde, s'entassant comme des briques dans l'Histoire, restent, on les admire. Et bien, moi aussi, je vais parler des autres un jour. Je serai une circonstance de la culture.

J. pour moi représente la culture et l'amour.

19.8.06

Simplificación

Frases como «John Ford es mi director favorito», «Qué bueno es el Quijote» o «Yo corazón Victor Hugo» asustan a cualquiera. Reducen el genio con un filtro simplificador, dejando desconcierto en el oyente: «¿Y este... de qué va?», o: «Para estos freakies, Tolkien, Dostoyevski o Dan Brown, todo es lo mismo».

Sin embargo, tengo que defender esta forma pobre de expresión anticrítica, pues son frases que en un momento dado pueden salir de mi boca irremediablemente. Victor Hugo decía: «Admirar. Ser entusiasta. Son ejemplos de idiotez que me parece bueno dar en nuestro siglo». La admiración, reconocedora del genio y marca de la grandeza humana, sustituye a la crítica, casi siempre baja y mezquina. Para él, admirar es arriesgarse a perderse en lo admirado, mientras que criticar es valorarse uno mismo.

Cuando la crítica es una escuela yo escucho absorta todo eso tan bello que otros son capaces de decir y que está casi a la altura de la obra objeto. Una crítica merecedora de una gran obra. Los análisis que dan forma con palabras a lo que en mí es solo una intuición son uno de los grandes placeres en la vida. La obra cobra vida y dices con una sonrisa estólida: «¡Uooo! ¡Es verdad!».

Cada vez que veo películas con Juan y ocurre que le da por comentar algún detalle, saco mi cuaderno mental y lo apunto flipando en colores. Por ejemplo, Centauros del desierto: la cuñada de John Wayne va a recoger el abrigo del torturado vaquero que se vuelve a marchar, está sola en la habitación y se le escapa un gesto casi imperceptible, un fruncimiento de cejas, un amago levísimo de duda que está fuera del guion escrito, y entonces descubrimos que ama, en secreto, al hermano de su marido, cosa que nos deja atónitos, pero que no influye en el desarrollo de la historia; solo añade una dimensión gloriosa a los personajes y hace que nos planteemos todo tipo de preguntas sobre una historia incontada. «Es que, para hacer algo parecido a esta frase visual, que ocupa cinco segundos, Billy Wilder, Howard Hawks... necesitan toda una carrera de cine, y ni se le acercan. Ninguno de los discípulos de John Ford, siendo grandísimos directores, le ha llegado a la suela de los zapatos». Y yo este comentario ya me lo sé antes de oírlo, estaba ahí mientras yo veía la película. Pero es Juan quien lo dice. Yo solo he podido apretar los puños y echar espuma por la boca, de lo mucho que he disfrutado la peli. Y, pobre de mí, comparando a John Ford con todos los otros directores que conozco, en una dimensión del cine llena de lagunas, lo que había concluido el año pasado fue: «John Ford es mi director favorito».

Soy miope. Locuaz como un gafotas. No encuentro camino lingüístico. Me enfrento al genio como un niño al que regalan una pelota más grande que él, que intenta abarcarla con los brazos abiertos y relamiéndose. «El japonés este que deja la cámara todo el rato quieta en esa historia tan bonita y tan lenta de los padres que van a visitar a sus hijos a Tokio... (Tokio Monogatari), qué flipe, ¡qué grande!». O alguien dice: «No es complejo de Electra lo que Ozu quiere describir en Primavera tardía, es otra cosa...». Y lo que yo pienso es: «Complejo de Electra... ¡un japonés!». Y, por supuesto, miro a Juan extasiada y pienso: «Es más grande que John Ford».

Pero tengo que defender mi filtro. A los grandes es mejor doblegarlos como si fuéramos sus nietos.